Un blog sobre el podcast sobre lo oscuro, lo macabro y todas aquellas cosas de las que sólo se hablan en voz baja

El Abordamiento de los Clásicos

SNUFF

Y en la categoría de clásicos ya entran películas de los 70 y por supuesto de los delirantes 80… ¿e incluso de los 90?.

Tengo una pequeña reflexión sobre el tema de criticar películas de hace décadas desde el presente. Y en realidad es una reflexión bastante sencilla: no apoyo ni la nostalgia ni soporto la condescendencia.

No es lo mismo hablar de la relevancia para el género que pueda tener una película que de la calidad (o hasta “disfrutabilidad”) de la misma. Me explico: muchas veces escucharemos a podcaster o leeremos a críticos diciéndonos aquello de “no está mal para la época”, “aquello no se había hecho antes” o “hay que tener en cuenta en qué año se estrenó”. Eso es ser condescendiente con el cine, parece que en esos momentos somos adultos que dan palmaditas en la cabeza a un niño que nos muestra un folio lleno de garabatos. “¡Qué bonito…! … ¿qué es…?”.

Con esto quiero decir que no nos debería dar vergüenza alguna decir que un clásico (pongamos por ejemplo, La noche de los muertos vivientes) tiene secuencias ridículas o un ritmo bastante chungo.

Me gusta el cine de los 70, por ejemplo, pero no le estoy haciendo ningún favor al verlo. No pongo ojos de “mirar el dibujo de un niño”. Tengo los ojos de ahora y si recomiendo una película es porque me gusta de verdad (con lo difícil que es esto a veces en el cine de terror…) no porque considero que no estuviera mal para la época. Expresión que encima implica mirar por encima del hombro el modo de hacer cine del pasado; como si el contemporáneo fuera un modo más apropiado. Evidentemente no lo es; son sencillamente otros tiempos.  

También pienso que se debería superar el dudoso mérito de “la primera película que”. ¿Y qué? Ser el primero en explotar una idea no quiere decir que se haya hecho bien ni aumenta la calidad de la obra. Es cierto que siempre se puede decir que refinamientos posteriores de tal idea son deudores de tal obra, pero tampoco es algo fundamental.

Una cosa parecida sucede con el tema de la nostalgia: reivindicar una obra por el hecho de que la disfrutaste en la infancia. Eso tiene más de anécdota que de crítica. Las mejores obras son las que puedes disfrutar como niño Y como adulto. Muchas veces, por culpa del ensalzamiento nostálgico, nos vemos visitando obras vía recomendación que no tienen ningún sentido “si no estabas allí”. Hablo de películas que han tenido una vejez terrible y que son imposibles de disfrutar como adulto “virgen”. Os lo dice alguien que vio su primera peli de Fulci con 25 años y que flipó colorines.

Así que como filosofía vital en cuanto a crítica, trato de evitar estos tics. Si recomiendo una obra es porque creo que merece la pena verla ahora: no pido al potencial espectador ni que traslade su mente décadas atrás ni que ponga ojos de niño. Quiero que disfrute hoy y ahora.

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SALARIASA

Tengo desde hace hace un sentimiento de cansancio hacia el ya de por sí aire de “nostalgia” impregnado en el ambiente desde hace un tiempo. Todo esto parece suceder por esa sensación que todos, yo incluido, sentimos hacia el hastío de un presente que parece sacado del peor George Orwell, una sociedad preapocaliptica gobernada por patanes y cuyo futuro parece ser muy negro (Ébola aparte).

Todo eso conduce a que nuestras miradas estén puestas en el pasado, y por supuesto, un pasado deformado y abrillantado lleno de luz y calidez diametralmente contrario al presente. Estamos cayendo todos en revisionar clásicos de nuestra infancia, una y otra vez y reivindicarlos, haciendo que obras mediocres o de dudosa calidad, caldo de cultivo de la mallograda seña de “Obra de Culto”.

El posicionamiento ante todo esto es complicado, somos humanos y siempre caemos en las mismas trampas. Pero mi opinión es que una vez nos acercamos a una obra tenemos que transportarnos a esa época y saber de qué forma y cómo se hizo, qué repercusiones tuvo y si tanto como obra unitaria, como global, merece la pena hablar de ella (o exhumarla si preferís).

Hay que evitar criticar algo por falta de presupuesto, porque sea en blanco y negro o color, o que los efectos hayan envejecido mal. Es fácil cebarse en películas que por sus pobres recursos no llegan a ser grandes producciones. Pero amigos, puede que esas pequeñas obras innovaran veinte, treinta años antes que otra que hizo lo mismo con más dinero y recursos, pero de forma tardía. ¿Es mejor la una o la otra?; difícil saberlo.

Pienso que una película no pierde su valor con el paso del tiempo, que la única manera de apreciarla justamente es transportarte a la época y conocer su historia, no solo el qué, sino también el cómo. Debemos de dejar de analizar películas con el prisma y las leyes actuales, ya que nos perderemos poder disfrutar de obras como “La Mansión Encantada” de Robert Wise o “Posesión Infernal” de Sam Raimi, por poner unos ejemplos. Y por ultimo, aunque es difícil, si de verdad queremos apreciar una obra por lo que es, tenemos que olvidarnos de aquella sensación que sentimos cuando la vimos de pequeños y pensar en ella como obra, para poder analizarla. Sé que es difícil, y que actualmente caemos todos (yo incluido) en esta época de nostalgia absoluta. Pero es la única manera de hacer absoluta justicia a la obra.

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